martes, 29 de marzo de 2011

BOSQUE MEDITERRÁNEO. MARITE NIETO.

Dehesa El CarrascalLOCALIZACIÓN
El bosque mediterráneo se sitúa en La Dehesa El Carrascal que es una masa forestal situada al Sur de Arganda del Rey. En total tiene una extensión de 131 Hectáreas y se encuentra a unos 30 km al sureste de Madrid.
La zona pertenece al Parque Regional de los cursos medios de los ríos Jarama y Manzanares. Parte de su superficie, la mejor conservada, está clasificada como "Zona B" de Reserva Integral, el resto, especialmente al Sur de la anterior, se clasifica como "Zona D", de Explotación Ordenada de los Recursos Naturales.

CARACTERÍSTICAS
La Dehesa constituye el último reducto del paisaje autóctono que existía antes de que la actividad humana (especialmente la agricultura y el aprovechamiento para pastos) acabara por desbrozar definitivamente el original bosque mediterráneo. Es la única representación de encinar manchego en todo el Parque del Sureste, un paisaje dominado por la combinación de la encina o carrasca (Quercus rotundifolia), un suelo de naturaleza básica y clima riguroso y escaso de lluvias.
A pesar de su relativo alejamiento del eje del Parque, la Dehesa de El Carrascal fue incluida en el espacio protegido por constituir una reliquia botánica de notable interés biológico.

CLIMA
Se caracteriza por sus inviernos templados; y los veranos secos y calurosos.  Se caracteriza por tener una pluviosidad bastante escasa (500 mm) y concentrada en las estaciones intermedias (primavera y otoño), con temperaturas muy calurosas en verano y relativamente suaves en invierno, con un periodo más o menos largo de heladas en esta estación. La vegetación resultante es arbórea de tipo caducifolio o perennifolio con los árboles no muy altos y unos estratos herbáceos y de matorrales. 

FLORA

La masa principal de vegetación se puede definir por dos grupos claramente identificados: en primer lugar el quejigo (Quercus faginea) + la encina (Quercus rotundifolia) + la coscoja (Quercus coccifera). Por otro lado las masas de Pino carrasco (Pinus halepensis), en la actualidad sin aprovechamiento maderero por la juventud de la masa (años 50), aunque tradicionalmente los vecinos de Arganda obtenían leña para uso doméstico. El objetivo principal de la implantación del pino fue la regeneración del suelo, aun bastante degradado, para conseguir la reintroducción natural de la vegetación originaria del monte.

FAUNA

Los animales de la zona tienen una estrecha relación con la vegetación presente, que les aporta cobijo y, en ocasiones, es la base de su alimentación. La zona acoge un gran número de animales, no siempre fáciles de detectar, aunque un buen observador será capaz de detectar signos de presencia (excrementos, huellas, restos de comida, etc.). Las especies más destacadas, de aves y mamíferos, cuya presencia se ha confirmado en la zona son los siguientes: erizo común, musaraña común, murciélago común, conejo, liebre, ratón, zorro, tejón, milano real, azor, gavilán, cernícalo, perdiz, sisón, mochuelo, vencejo, abejaruco, abubilla, jilguero, petirrojo, etc.

Por todo ello, la Dehesa de El Carrascal, de enorme riqueza natural y auténtica joya botánica, es un espacio ideal para la practica del senderismo.  El recorrido permite apreciar una de las últimas reliquias del antiguo bosque mediterráneo presente en el parque Regional del Sureste.

lunes, 28 de marzo de 2011

PÁRAMOS CALIZOS. ALICIA SAN LAUREANO.

Constituyen una de las zonas más elevadas del parque y los encontramos hacia el sureste. En ellos se hallan las mayores extensiones de encinar y también pinares de repoblación de pino carrasco, principalmente. Otro tipo de vegetación la constituyen los olivares y los viñedos.

Los matorrales asentados en el Parque Regional del Sureste ocupan aproximadamente un 23% de toda la superficie y presentan una gran diversidad fisonómica. Cada una de las distintas formaciones vegetales, dominadas por una o varias especies de matas, integran un rico y variado cortejo florístico, estableciéndose los índices más altos en cuanto a biodiversidad botánica mediterránea se refiere.
Los matorrales calizos o de tránsito calizo-gipsícola se localizan en las zonas con una mayor altitud, preferentemente sobre suelos que conforman los páramos y que recubren, a partir de los 600 metros, en forma de manto, los yesos y margas de las cuestas. Los matorrales calizos más significativos, dado que ocupan una mayor extensión, son: los romerales, tomillares, tomillo terrero y tomillares de mejorana, ontinares, efedrales, aulagares y salviares o esplegueras. Existen otros matorrales de menor entidad en cuanto a espacio ocupado, pero de gran interés botánico como son las comunidades de los jarales y de estepa negra. Estos últimos suelen ocupar suelos aluviales calizos con abundante pedregosidad. De igual manera aparecen rañas silíceas dispersas y dominadas por cuarcitas, jaguarcillos, jara pringosa y otras matas.
Estas características de los paramos hace que haya esta diversidad de especies: El halcón peregrino, el búho real, lechuza común, musaraña gris, el ratón de campo, topillos, chova piquirroja, collalba negra, el roquero solitario, curruca rabilarga, pequeño de herradura, comadreja, tejón y murciélago enano.
Alicia San Laureano

EL PÁRAMO. SANDRA MARTÍNEZ.

Un páramo es una gran extensión de terreno yermo y plano situado a cierta altitud, muchas veces superior a 1000 metros.El páramo constituye la superficie estructural de un relieve tabular y se caracteriza por asentarse sobre suelos calizos, con una escasa vegetación basada generalmente en el brezo y el matorral, prevalencia de cultivos de secano, una fuerte amplitud térmica, vientos constantes y una hidrografía escasa, aunque en muchas ocasiones aparecen grandes cortes del terreno por los ríos dando lugar a cañones. Debido a su altitud suelen ser frecuentes las nieblas en épocas lluviosas. Suelen aparecer en zonas de media montaña y en zonas de transición entre las sierras y las campiñas.
En el Parque Regional del Sureste,el páramo ocupa la zona sureste,donde se encuentra,por ejemplo,Chinchón.
CARACTERÍSTICAS DEL MEDIO FÍSICO
En la franja del páramo incluida en el ámbito del Parque, podemos observar diversas características de esta unidad, con formación de mesas, cerros, llanuras y navas, cuyo origen se debe a la erosión fluvial de una red hidrográfica fósil o casi fósil, pues aún queda el arroyo Pantueña como testigo. Pertenecen pues al páramo alcarreño los cortados existentes en Titulcia y Mejorada del Campo, estando incluidos en el borde morfoestructural del páramo. Al acercarnos a los aspectos más locales del relieve, ya podemos decir que los cortados o cantiles del Parque constituyen uno de los más destacados de su relieve.


SERES VIVOS
 Presentan poca vegetación y paisajes ralos con matorrales, tomillo, alguna encina y vastas extensiones de cultivos de vid y olivo.

También son abundantes los coscojares,que se encuentran en la parte alta de los cerros,sotobosque mediterráneo y algunos majuelos.
Respecto a la fauna abundan el ratonero, córvidos como grajillas y urracas, perdices, palomas, conejos y el búho real.
 

Hecho por Sandra Martínez de 1ºBbach.

domingo, 27 de marzo de 2011

VEGAS Y RIBERAS. ELSA GÓMEZ.


FORMACIÓN
Hace unos 30 millones de años se inició el levantamiento del Sistema Central. Estos movimientos terminaron creando una gran cuenca cerrada y sin salida al mar. Se formaron grandes lagunas que se salinizaron y esos sedimentos crearon una de las rocas actuales más representativas del Parque.

Hace dos millones de años se abrió una salida hacia el Océano Atlántico desarrollándose el actual drenaje de la Región. Uno de estos ríos, el Jarama, creó las condiciones morfológicas para que, sobre un sustrato tan poco agraciado, la vida se asentara y constituyera un fértil valle que atraería asentamientos humanos permanentes. Sus actuales valores ambientales son tan sólo un pobre reflejo de lo que fueron cuando constituía un complejo y amplio bosque de ribera, que seguía el curso de un río limpio, llanuras de inundación, humedales y praderas. El río constituye una “isla” por la composición de los materiales de la ribera en relación a los ambientes circundantes (cerros yesíferos). El transporte de materiales de diferente grosor que se han ido sedimentando ha dado lugar a llanuras de inundación organizadas en terrazas, con una alta fertilidad.


FLORA
El resultado es un ecosistema peculiar, con sus propios valores biológicos, paisajísticos, microclima, etc. Los sotos de ribera, con una vegetación de hoja caduca, es un auténtico refugio, especialmente en verano, cuando los sotos son el último reducto verde y fresco del paisaje.
Junto al lecho encontramos saucedas, capaces de soportar la acción de las avenidas y el casi permanente estado de inundación de sus raíces.
A continuación los álamos, especialmente el álamo blanco (Populus alba), denominado así por el color claro de su corteza del envés de las hojas. A continuación de la alameda se sitúa la fresneda, prioritariamente formada por fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia).

Finalmente, en la banda más alejada del cauce, surgirán las olmedas, en las que el olmo o negrillón (Ulmus minor) será la especie dominante.
Junto a las especies arbóreas aparecen multitud de otras plantas leñosas, zarzales, majuelos, rosales silvestres, tamujo, entre otros.
Los mejores restos de bosques de ribera se pueden contemplar en las riberas del Jarama y Henares, en San Fernando y Mejorada del Campo (Soto de Aldovea), en Rivas Vaciamadrid (juntas del Jarama y Manzanares), en Velilla y en la zona de Titulcia.
FAUNA
En los restos maltrechos de ríos y sotos sobreviven a duras penas numerosas especies animales, que encuentran en las marañas y enramadas refugio para criar y reproducirse, un
excelente hábitat de alimentación y un microclima más templado en el que encarar los fríos del invierno. Las riberas y encharcamientos, los brazos abandonados y los remansos, constituyen los emplazamientos ideales para algunos invertebrados, peces, anfibios y reptiles, la mala calidad del agua impide una mayor diversidad.

De las especies originales de peces (barbo común, boga, bermejuela, tenca, anguila, incluso trucha), hoy sólo quedan restos dispersos de barbo y boga. En su lugar han aparecido especies foráneas, introducidas irresponsablemente por el hombre. Todos sobreviven en los humedales, mientras los ríos albergan algunas poblaciones de carpa y pez-gato.
En ausencia de grandes mamíferos –salvo esporádicas apariciones de jabalíes –y algunas citas de nutria en la zona norte del parque, son las aves junto con los reptiles y anfibios, los vertebrados más característicos de los sotos.
Las culebras de escalera y bastarda, el lagarto celado o la lagartija ibérica tienen una amplia distribución en la zona, las orillas y zonas encharcables son el lugar predilecto del galápago leproso y la culebra viperina, entre los anfibios destacan el sapo común y el pequeño sapo corredor.
Las especies de aves están representadas por una diversidad realmente notable. Destacan las poblaciones de pequeños paseriformes: ruiseñores comunes, carboneros, gorriones molineros, estoninos negros, mirlos... En los taludes arenosos del cauce excavan sus colonias de nidos subterráneos los multicolores abejarucos y aviones zapadores, aves estivales e insectívoras que viven cerca de otro colorido inquilino del río: el martín pescador. Las abubillas y el pito real (responsable de muchos de los agujeros circulares que presentan chopos y otros árboles), así como la ubicua y resistente polla de agua, se cuentan también entre los más abundantes y reputados habitantes alados del soto. Menos frecuente, es el minúsculo autillo un búho en miniatura de hábitos trogloditas y dieta preferentemente insectívora. Utilizan también las riberas infinidad de aves de todos los tamaños, entre las más llamativas destacan las cigüeñas blancas ,también diferentes especies de garzas.
Entre los tocones y restos vegetales en descomposición hay un paraíso para los entomólogos. Cientos de mariposas diurnas y nocturnas, escarabajos de toda índole y condición, avispas, chinches, moscas libélulas... y miríadas de minúsculos invertebrados dentritívoros y descomponedores, completan el biotopo más productivo del Parque y el más amenazado.
PROBLEMAS Y AMENAZAS
La contaminación de las aguas de los ríos es el impacto más evidente, aunque no el único. A pesar de la mejora progresiva de estos cauces, especialmente evidente en el Henares, las aguas de los ríos del Parque Regional del Sureste están fuertemente contaminadas no siendo aptas para ningún uso. Las causas y focos de esta contaminación hay que buscarlas muchas veces fuera de los límites del espacio protegido. El río Manzanares recoge los vertidos de cerca de seis millones de madrileños, el Jarama se convierte en una auténtica cloaca especialmente a partir de los vertidos ilegales que recibe desde los polígonos industriales de Belvis, Paracuellos y el propio aeropuerto de Barajas.
La ocupación de zonas de dominio público hidráulico y la destrucción de su bosque de ribera son fenómenos muy extendidos en las márgenes cercanas a San Fernando, San Martín de la Vega y Mejorada del Campo, provocando una fuerte erosión y facilitando episodios de desbordamiento del río cuando los responsables de la Presa del Atazar deciden desembalses masivos.

sábado, 26 de marzo de 2011

PARQUE DEL SURESTE. EL SOTO DE LAS JUNTAS. DANIEL MONTORO.

El Parque Regional del Sureste, es un espacio protegido de 31.552 hectáreas situado en el sureste de la Comunidad de Madrid, y se extiende de norte a sur a lo largo del Jarama, en donde predominan las llanuras de ribera y algunos cerros, pero la riqueza natural de este espacio reside en las fértiles llanuras cerealistas, los cortados y cantiles yesíferos de los cerros, los sotos y riberas de los ríos y en los numerosos humedales y lagunas. Uno de sus enclaves más emblemáticos son los Cerros de la Marañosa, cuya altura máxima es de 698 m. En la zona también hay yacimientos arqueológicos y paleontológicos.


El parque regional se aprobó el 28 de junio de 1994 por la Asamblea de Madrid. Con esta decisión se daba el primer paso para aportar respaldo legal a la voluntad de recuperar y proteger la zona del Jarama.


El parque sigue en periodo de restauración, en Soto de las Juntas una finca propiedad de la comunidad de Madrid de 82 hectáreas en el termino municipal de Rivas Vaciamadrid. Zona degradada por la explotación en la extracción de áridos. Está situada entre el río Manzanares y el río Jarama, se ha realizado trabajos de restauración que ha permitido recuperar el medio natural de los sotos y riberas del valle bajo del Jarama. Se restauró la cubierta vegetal plantando chopos (Populus alba), sauces (Salix alba). La zona está protegida como reserva de fauna.


La fauna más característica del espacio es:
  • Mamíferos: Comadreja, erizo común, gato montés, jabalí, liebre, murciélago común, ratón de campo, tejón, zorro, mapache, entre otros.
  • Aves: Gran variedad de aves típicas de los humedales y de la meseta castellana. Interesante la presencia de martín pescador y martinete. Hay que destacar de manera muy especial la presencia de avutarda (Otis tarda), en las estepas cerealistas que comparten los términos municipales de Pinto, Getafe y San Martín de la Vega. En estas zonas de cultivo también aparece el no menos importante sisón y el alcaraván. Es muy significativa también la presencia de rapaces en grave peligro de extinción como son los casos del halcón peregrino y del cernícalo primilla . Gran presencia de cigüeñas blancas, tanto de ejemplares que pasan todo el año en estos lares, como de individuos que están de paso preparando su migración hacía África.
  • Reptiles y anfibios: Culebra de escalera, lagartija colirroja, tortuga de Florida, tritón jaspeado, gallipato, rana común, sapo común, sapillo moteado, entre otros.
  • Peces: Barbo, black bass, cacho, carpa, gobio, lucio, perca sol, pez gato, trucha arco iris, tenca, entre otros.
  • Artrópodos: Cangrejo americano.
La flora más abundante son las especies propias del encinar manchego, los matorrales gipsícolas, los bosques de ribera y los cañizares.







jueves, 24 de marzo de 2011

LOS HUMEDALES. ADRIÁN.


Este espacio protegido está dentro de los términos municipales de Velilla de San Antonio, Ciempozuelos, Titulcia, Rivas Vaciamadrid, San Martín de la Vega, Arganda del Rey, San Fernando de Henares, Pinto, Mejorada del Campo, Getafe, Valdemoro, Aranjuez, Chinchón, Torrejón de Ardoz, Coslada y Madrid.

En el parque del sureste,se han localizado un total de 123 humedales (terreno húmedo) que tienen su origen en antiguas actividades mineras de áridos; pero que desde hace poco tiempo se han consolidado en grandes lagunas.


  • ANIMALES : En los humedales del parque del sureste una faunia muy variada, destacan:
AVES: Es el grupo con mayor representación, en los humedales son muy habundantes las garza imperial, los avetorrillo y los patos colorados.
 
Garza Imperial                             Avetorrillo                            
Pato colorado                                                                                          
(imagen no disponible)

PECES: Es mucho más limitada, cuenta únicamente con 16 especies; entre las que destacan  el barbo común, la boga de río...Entre otras.

Barbo común (delante y en vertical)               Boga de río

REPTILES Y ANFIBIOS: Destacan el galapago leproso, y la culebra viperina (muy abundante en lagunas).

          Galapago leproso                                      Culebra viperina

  • VEGETACIÓN: La vegetación más abundante de los humedales en estos enclaves es la palustre, además de algunos árboles  y arbustos propios de suelos encharcadizos, como los sauces, chopos y tarays. La vegetación más frecuente en las franjas de vegetación en torno a las graveras es el carrizo,  una gramínea que puede alcanzar los 4 metros, y que llega a crear una auténtica barrera entre la tierra firme y la lámina del humedal.

El grado de alteración por la actividad humana es variable en todo el parque del sureste ya que en algunas zonas como son los casos de Porcal (Rivas), Picón de los Conejos y el Soto (Velilla de San Antonio), Arriadas (Ciempozuelos),...se encontraban en los lugares más apartados y, especialmente, en el interior de fincas privadas, han tenido la mejor evolución al amparo de una cierta protección.


Algunas se han restaurado como espacios de uso social o recreativo: las Madres en Arganda (que en su momento eran una serie de lagunas que se utilizaban como vertedero), el Raso en Velilla, el Campillo en Rivas, Las lagunas de la Presa del Henares, la laguna de San Martín de la Vega, etc.

La mayor parte, sin embargo, han quedado expuestas a la acción de toda clase de desaprensivos que las han utilizado para eliminar los residuos más variados. La Esperilla (Arganda del Rey), Miralrío (Velilla de San Antonio), etc.
Realizado por Adrián

martes, 22 de marzo de 2011

LOS HUMEDALES. DIEGO GARCÍA.




PARQUE REGIONAL DEL SURESTE
En el territorio de la Comunidad de Madrid, uno de los más poblados y dinámicos de nuestro país, se encuentra representada una buena parte de los ecosistemas españoles. Su red de espacios naturales protegidos es uno de los medios más eficaces para proteger y conservar los valores que alberga este ámbito geográfico. Entre los espacios naturales de esta red sobresale el Parque Regional en torno a los ejes de los cursos bajos de los ríos Manzanares y Jarama, más conocido como Parque Regional del Sureste.
Este Parque Regional abarca un espacio muy singular, sometido a diversos factores que distorsionan su equilibrio biológico. Estas circunstancias derivan, en gran medida, de la influencia ejercida por la proximidad de núcleos urbanos circundantes. Pese a ello, alberga áreas y enclaves que constituyen algunas de las entidades biogeográficas más ricas e interesantes de la Comunidad de Madrid, con formaciones vegetales y poblaciones de fauna de gran diversidad y riqueza de especies, entre las que es obligado señalar la avifauna asociada a cortados y cantiles, sotos fluviales y lagunas originadas por la extracción de áridos, o aquellas otras especies que habitan en las singulares estepas de yesos y cereales de secano.
Fauna y Flora
FAUNA
La variedad y densidad de especies está directamente determinada por el origen artificial de las lagunas, y condiciona notablemente la capacidad de acogida estable de las deferentes especies. Por poner un ejemplo, la notable profundidad de muchas de las lagunas resulta un evidente impedimento para que muchas aves puedan disponer de la suficiente comida y refugios.
Estas y otras limitaciones explican que los humedales de nuestra zona no hayan podido desarrollar hasta el momento todo su potencial. Un fenómeno que empieza a cambiar al orientar algunas restauraciones de graveras a la creación de reservas de aves acuáticas (mejorando selectivamente las condiciones de la laguna).
AVES
Es con seguridad el grupo mejor representado y el que aporta mayor riqueza. También es el mejor estudiado por numerosos expertos, atraídos por el incremento espectacular de sus poblaciones. En el Parque se han censado más de un centenar de especies diferentes, casi la mitad tienen carácter sedentario. Como curiosidad, 6 son especies exóticas que se han adaptado. Existen parejas nidificantes de notable valor, como la garza imperial (Ardea purpurea), el avetorillo (Ixobrychus minutus), el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) o el bigotudo (Panarus biarmicus). Otras especies son de notable rareza, como el calamón (Porphyrio porphyrio), un espectacular rálido hasta hace poco confinado a los humedales de la cuenca baja del Guadalquivir. Los contingentes mayores corresponden a fochas (Fulica atra), pollas de agua (Gallinula chloropus), somormujos lavancos (Policeps cristatus), zampullines chicos (Tachybaptus ruficollis), ánade real (Anas platyrhynchos), etc.
Es durante el invierno cuando las lagunas adquieren mayor relevancia ornitológica. Las aves las utilizan como área de invernada, reposo y alimentación. En esta época es posible encontrar garzas reales (Ardea cinerea), garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), agachadizas comunes (Gallinaco gallinaco), avefrías (Vanellus vanellus), andarríos grandes (Tringa ochropus), patos cuchara (Anas clypeata), cercetas comunes (Anas crecca), patos colorados (Netta rufina), porrones comunes (Aythia ferina)... y una gran cantidad de gaviotas, reidoras (Larus ridibundus), y sombrías (Larus fuscus). Además de la presencia ocasional de malvasías (Oxyura leucocephala), porrón pardo (Aythia niroca) o garcilla cangrejera (Ardeola ralloides).
Otro grupo de aves, muy interesante, lo constituyen la notable cantidad de paseriformes nos visitan durante el invierno. Es todo un espectáculo observar como cientos de pequeñas aves se dejan caer en tromba, al atardecer, sobre el carrizal. En estos dormideros es posible encontrar escribanos palustres (Emberiza schoeniclus), trigueros (Emberiza calandra), pardillos (Carduelis cannabina), estorninos pintos (Sturnus vulgaris), lavanderas, etc, etc.
PECES
La fauna ictícola es más limitada, aunque se puede decir que gracias a las lagunas se pueden aun localizar algunas de las especies que antaño poblaban el curso del Jarama y sus afluentes, tal es el caso de la boga de río (Chondrostroma polylepis) o el barbo común (Barbus bocagei).
En total el Parque alberga 16 especies de peces, de las que 10 son foráneas, introducidas artificialmente por pescadores, algunas tan singulares como la trucha arco-iris (que sobrevive en Las Madres, a pesar de sus exigencias de calidad de aguas), black-bass (Micropterus salmoides), o lucio (Exos lucius). La última "novedad", poco afortunada, es la aparición de algún ejemplar de siluro (Silurus glanis), una especie que puede alcanzar tamaños descomunales.
REPTILES Y ANFIBIOS
Las citas de especies herpertológicas son escasas en el territorio del Parque, se tiene constancia de algunas, pero es un campo poco investigado. Se tiene constancia de 10 especies de anfibios y 1 de reptiles, entre los que incluimos al galápago leproso (Mauremys leprosa), una especie calificada como vulnerable en el Catalogo Regional de Especies Amenazadas de la CAM, la o la culebra viperina (Natrix maura) muy abundante en lagunas, o la culebra de collar (Natrix natrix) con poblaciones muy amenazadas, etc.
FLORA
La vegetación más abundante de los humedales en estos enclaves es la palustre, además de algunos árboles y arbustos propios de suelos encharcadizos, como los sauces, chopos y tarays. La vegetación más frecuente en las franjas de vegetación en torno a las graveras es el carrizo (Phragmites australis), una gramínea que puede alcanzar los 4 metros, y que llega a crear una auténtica barrera entre la tierra firme y la lámina del humedal. Los rizonas pueden alcanzar los dos metros de profundidad dentro del agua. A partir de ese punto es sustituido por espadañas (Typha latifolia y Typha angustifolia). También es posible encontrar ejemplares de caña común (Arundo donax) y junco (Scirpus holoschoenus, juncus acutus...).

hecho por Diego García

LAS LAGUNAS. EVA M.

Las lagunas han venido a incrementar la calidad ambiental del curso bajo del Jarama. El total de los humedales del Parque del Sureste ocupan más de 400 hectáreas, con tamaños y estados de conservación altamente heterogéneos.

Las graveras naturalizadas del Parque del Sureste son lugares de altísimo valor ecológico, únicos en nuestra región. Su número, riqueza en fauna y vistosidad paisajística los convierte en magníficas aulas al aire libre.

En el parque del Sureste se han censado un total de 123 humedales que en su mayor parte tienen su origen en antiguas actividades mineras de áridos, tan sólo un 6,5% tienen un origen natural y 7 son charcas asociadas a manantiales. El destino de los humedales y su evolución han sido muy heterogéneos. Aquellos que se encontraban en los lugares más apartados y, especialmente, en el interior de fincas privadas, han tenido la mejor evolución al amparo de una cierta protección. Son los casos de Porcal (Rivas), Picón de los Conejos y el Soto (Velilla de San Antonio), Arriadas (Ciempozuelos),...

Algunas se han restaurado como espacios de uso social o recreativo: las Madres en Arganda (que en su momento eran una serie de lagunas que se utilizaban como vertedero), el Raso en Velilla, el Campillo en Rivas, Las lagunas de la Presa del Henares, la laguna de San Martín de la Vega, etc.




AVES:




Es con seguridad el grupo mejor representado y el que aporta mayor riqueza, y también es el mejor estudiado. En el Parque se han censado más de un centenar de especies diferentes, casi la mitad tienen carácter sedentario. Como curiosidad, 6 son especies exóticas que se han adaptado. Existen parejas nidificantes de notable valor, como la garza imperial (Ardea purpurea), el avetorillo (Ixobrychus minutus), el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) o el bigotudo (Panarus biarmicus). Otras especies son de notable rareza, como el calamón (Porphyrio porphyrio). Los contingentes mayores corresponden a fochas (Fulica atra), pollas de agua (Gallinula chloropus), somormujos lavancos (Policeps cristatus), zampullines chicos (Tachybaptus ruficollis),ánade real (Anas platyrhynchos), etc.

Es durante el invierno cuando las lagunas adquieren mayor relevancia ornitológica. Las aves las utilizan como área de invernada, reposo y alimentación. En esta época es posible encontrar garzas reales (Ardea cinerea), garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), agachadizas comunes (Gallinaco gallinaco), avefrías (Vanellus vanellus), andarríos grandes (Tringa ochropus), patos cuchara (Anas clypeata), cercetas comunes (Anas crecca), patos colorados (Netta rufina), porrones comunes (Aythia ferina)... y una gran cantidad de gaviotas, reidoras (Larus ridibundus), y sombrías (Larus fuscus). Además de la presencia ocasional de malvasías (Oxyura leucocephala), porrón pardo (Aythia niroca) o garcilla cangrejera (Ardeola ralloides).




PECES:




La fauna ictícola es más limitada, aunque se puede decir que gracias a las lagunas se pueden aun localizar algunas de las especies que antaño poblaban el curso del Jarama y sus afluentes, tal es el caso de la boga de río (Chondrostroma polylepis) o el barbo común (Barbus bocagei).

En total el Parque alberga 16 especies de peces, de las que 10 son foráneas, introducidas artificialmente por pescadores, algunas tan singulares como la trucha arco-iris (que sobrevive en Las Madres, a pesar de sus exigencias de calidad de aguas), black-bass (Micropterus salmoides), o lucio (Exos lucius). La última "novedad", poco afortunada, es la aparición de algún ejemplar de siluro (Silurus glanis), una especie que puede alcanzar tamaños descomunales.




REPTILES Y ANFIBIOS:




Las citas de especies herpertológicas son escasas en el territorio del Parque, se tiene constancia de algunas, pero es un campo poco investigado. Se tiene constancia de 10 especies de anfibios y 1 de reptiles, entre los que incluimos al galápago leproso (Mauremys leprosa), una especie calificada como vulnerable en el Catalogo Regional de Especies Amenazadas de la CAM, la o la culebra viperina (Natrix maura) muy abundante en lagunas, o la culebra de collar (Natrix natrix) con poblaciones muy amenazadas, etc.




FLORA:




La vegetación más abundante de los humedales en estos enclaves es la palustre, además de algunos árboles y arbustos propios de suelos encharcadizos, como los sauces, chopos y tarays. La vegetación más frecuente en las franjas de vegetación en torno a las graveras es el carrizo (Phragmites australis), una gramínea que puede alcanzar los 4 metros, y que llega a crear una auténtica barrera entre la tierra firme y la lámina del humedal. Los rizonas pueden alcanzar los dos metros de profundidad dentro del agua. A partir de ese punto es sustituido por espadañas (Typha latifolia y Typha angustifolia). También es posible encontrar ejemplares de caña común (Arundo donax) y junco (Scirpus holoschoenus, juncus acutus...).

HUMEDAL DEL CAMPILLO. OLALLA MUÑOZ.






SITUACIÓN GEOGRÁFICA:
La laguna del campillo se sitúa en el término municipal de Rivas Vaciamadrid.

HISTORIA GEOLÓGICA Y FORMACIÓN DE LA LAGUNA:

Nos encontramos con que el origen de la laguna es artificial. Esto es debido a la extracción de áridos (grava y arena) en el sudeste de Madrid para el sector de la construcción durante los años 60. La laguna ocupa lo que fue una gran gravera, tiene una superficie aproximada de 35 hectáreas y en algunos tramos hasta 30 metros de profundidad.

En este lugar el nivel freático está cerca de la superficie, por lo que la extracción de áridos produjo el afloramiento de aguas subterráneas de forma inmediata. La extracción finalizó a principios de los 80 iniciándose un proceso natural de colonización vegetal.

La laguna se encuentra en la margen izquierda del río Jarama antes de su confluencia con el Manzanares, a una altitud de 560 m. De forma alargada, con su eje mayor en dirección Este-Oeste, con 1.500 m de longitud y 400 m de anchura máxima, está situada sobre la llanura aluvial del Jarama en depósitos formados por arcillas grises, margas yesíferas y yesos.

En la laguna del Campillo y su entorno, la plataforma superior está definida por los yesos, que se constituyen en un nivel de sustitución del antiguo páramo calizo, actualmente desaparecido por erosión. Al norte de la laguna, la disolución de los yesos deriva en fenómenos kársticos. Por el contrario, al sur de la laguna, la vega es más suave debido a la articulación de las terrazas fluviales con la superficie ondulada de la campiña yesífera.

En cuanto a los suelos próximos a la laguna, se trata de suelos poco evolucionados al estar desarrollados sobre depósitos aluviales recientes, pero de perfil complejo debido a las crecidas y aportes de sedimentos. Los suelos de las zonas yesíferas, debido a la aridez y la pendiente, presentan escasa materia orgánica.

CLIMA:
El clima de esta zona es del tipo mediterráneo continental con una marcada estacionalidad: estación seca estival, un invierno frío y seco y dos períodos intermedios más suaves y húmedos.
Existe una variación anual media de temperatura de unos 20º C. La deforestación de la zona ha influido en las temperaturas extremas. La temperatura media anual de 13 a 14º C, una de las más elevadas de la Comunidad de Madrid, junto con la baja pluviosidad (400-500 mm anuales) condicionan un ambiente de semiaridez, lo que repercute claramente en la vegetación. De la vegetación natural quedan retazos desplazados en la vega por los cultivos, actividades extractivas y la implantación urbanística e industrial.

FAUNA
La variedad y densidad de especies está directamente
determinada por el origen artificial de las lagunas,
y condiciona notablemente la capacidad de acogida
estable de las deferentes especies.

AVES
Es con seguridad el grupo mejor representado
y el que aporta mayor riqueza.Como curiosidad, 6 son especies
exóticas que se han adaptado. Existen parejas nidificantes
de notable valor, como la garza imperial (Ardea
purpurea), el avetorillo (Ixobrychus minutus), el
aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) o el bigotudo
(Panarus biarmicus). Otras especies son de notable
rareza, como el calamón (Porphyrio porphyrio),
un espectacular rálido hasta hace poco confinado a
los humedales de la cuenca baja del Guadalquivir.

PECES
En total el Parque alberga 16 especies de peces,
de las que 10 son foráneas, introducidas artificialmente
por pescadores, algunas tan singulares como la trucha
arco-iris (que sobrevive en Las Madres, a pesar
de sus exigencias de calidad de aguas), black-bass
(Micropterus salmoides), o lucio (Exos lucius).

REPTILES Y ANFIBIOS
Se tiene
constancia de 10 especies de anfibios y 1 de reptiles,
entre los que incluimos al galápago leproso, una especie
calificada como vulnerable en el Catalogo Regional
de Especies Amenazadas de la CAM.

FLORA
La vegetación más abundante
de los humedales en estos enclaves
es la palustre, además de
algunos árboles y arbustos propios
de suelos encharcadizos,
como los sauces, chopos y tarays.

EXPLOTACIÓN MEDIOAMBIENTAL DE LAS LAGUNAS
Lagunas del Campillo
Las lagunas de extracción de áridos y los estanques, constituyen una nueva posibilidad para el recreo. Normalmente se trata de zonas de muy fácil acceso. La explotación de las graveras hizo aflorar el nivel freático y dio lugar a la aparición de las lagunas, que proceden de la infiltración de aguas fluviales. Las lagunas del Campillo, que en el centro tienen una profundidad de 20/30 metros, estás sometidas a una gran evaporación, por lo que es importante que haya renovación para evitar la eutrofización y la consiguiente salinización del agua. Situadas en la margen derecha del río Jarama, en el término municipal de Rivas-Vaciamadrid, se hallan en una finca de setenta y seis hectáreas, de las cuales cuarenta están cubiertas por el agua.

lunes, 21 de marzo de 2011

PARQUE DE LA CUENCA ALTA DEL MANZANARES. ALTEA MARTÍN.

El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares recorre tres unidades principales, desde el punto de vista geomorfológico. Su parte septentrional, que discurre por las elevaciones guadarrameñas, algunas de ellas de más de 2.000 m de altitud, está compuesta fundamentalmente por rocas graníticas y gneises.

En esta zona se encuentra la cabecera del río Manzanares, que configura una especie de cuenco, delimitado por el pico de La Maliciosa (2.227 m), el Alto de Guarramillas o Bola del Mundo (2.265 m) y las Cabezas de Hierro (2.383 m), crestería conocida como la Cuerda Larga.

El Manzanares se comporta como un río de montaña y se abre camino entre berrocales y rocas de forma singular.

 Los materiales graníticos dejan paso a elementos detríticos y arenosos, fruto de la erosión de las sierras de Guadarrama y del Hoyo, que conforman un paisaje ondulado de suaves lomas, con una altitud media de 600 m. El Monte de El Pardo se asienta sobre un suelo inmaduro, fácilmente erosionable. Similares características presenta el Monte de Viñuelas, apéndice oriental de El Pardo.

En la parte meridional del Parque, el río Manzanares ha ampliado notablemente su valle y recoge por la derecha a los arroyos de Manina y de Trofa, que provienen de la Sierra del Hoyo. Además, es retenido en el embalse de El Pardo, de gran interés ecológico.

El arroyo de Viñuelas, que surca el monte del mismo nombre, es otra corriente destacada del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, si bien pertenece a la cuenca del río Jarama.



Flora


La gran extensión del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y, sobre todo, su acusada diferencia altitudinal favorecen la presencia de ecosistemas representativos de cuatro de los cinco pisos bioclimáticos de la región mediterránea de la Península Ibérica, desde el crioromediterráneo hasta el mesomediterráneo.

Por la amplitud de su superficie, sobresale el encinar carpetano, que representa el 62% del Parque. Además, son destacables los quejigales, las fresnedas, los pinares de montaña (tanto de pino silvestre como de pino resinero), los roquedos, los piornales, los pastizales supra-arbóreos y los rebollares, así como los sotos, articulados —estos últimos— alrededor del Manzanares y sus afluentes, con especial mención a los dos embalses principales de este río, el de Santillana y el de El Pardo.

También abundan arbustos y matorrales característicos de la vegetación mediterránea, como la jara pringosa, el romero, el tomillo y el cantueso.

A mediados del siglo XX, el territorio que hoy ocupa el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares fue objeto de diversas repoblaciones forestales, principalmente de coníferas, como el pino negral, el ciprés, el cedro y la arizónica, además de pino piñonero (en los fondos de los valles) y de pino silvestre y pino laricio (en las laderas).

Este espacio natural cuenta con zonas de una gran singularidad botánica. Sus bosques más representativos son el abedular de La Pedriza, el alcornocal de la Sierra del Hoyo, el enebral de Hoyo de Manzanares y el sabinar de Becerril de la Sierra, además de los montes de El Pardo y de Viñuelas, considerados como los encinares adehesados mejor conservados de Europa.


 Fauna


En lo que respecta a la fauna, se han clasificado alrededor de 300 especies de vertebrados, algunas de las cuales en peligro de extinción, que se unen a un número, aún sin cuantificar, de invertebrados.



  • Reptiles y anfibios. El Parque reúne el 56,5% de los anfibios que habitan en la Península Ibérica y el 59,5% de los reptiles. Además, presenta un elevado número de endemismos, con un total de doce especies de herpetos. Entre los lugares más valiosos para la preservación de la herpetofauna, sobresale la Cuerda Larga, que constituye una zona de conservación de primer orden para la lagartija serrana, que tiene una distribución muy restringida en el territorio peninsular. Además, el galápago europeo, seriamente amenazado en la Comunidad de Madrid, tiene en el embalse de Santillana uno de sus principales refugios regionales.


El 44% de la superficie del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares está catalogado como Zona B, figura legal que permite la utilización agropecuaria del terreno. Un 45% está considerado como Zona A o Reserva Natural, categoría que limita el uso de los distintos enclaves a actividades forestales y recreativas. Aquí se engloban las Zonas A1, Reservas Naturales Integrales (el nivel de máxima protección), y las Zonas A2, Reservas Naturales Educativas. En los parajes próximos a las áreas urbanas existe otra figura, las Zonas P, donde está permitida la construcción, dentro de ciertos límites. De esta zonificación queda al margen el Monte de El Pardo, ya que su gestión corresponde a Patrimonio Nacional.

Las Zonas A1 (Reservas Naturales Integrales), que se relacionan a continuación en términos genéricos, representan el 18% del Parque:

  • La Pedriza y su extensión oriental. En este paraje, situado en el término municipal de Manzanares el Real, se sitúa uno de los canchales berroqueños más espectaculares de la Península Ibérica. Aquí se reúnen los ecosistemas de roquedo más importantes del Parque Regional, a los que se añaden los pinares y las zonas húmedas, formadas por el curso del río Manzanares y sus encharcamientos. El lugar, muy frecuentado por los escaladores —que tienen a su disposición alrededor de 1.000 vías de escalada—, integra bloques graníticos de gran tamaño y formas caprichosas. Algunos de los más curiosos son el Risco del Yelmo, Las Cuatro Damas, Los Fantasmas y las Piedras Caballeras. En La Pedriza se encuentran enclaves de gran singularidad, bien conocidos por senderistas y excursionistas, caso de la Charca Verde, los Chorros del río Manzanares, la Cueva del Ave María o la roca natural del Puente de los Pollos.


  • Las áreas al norte de la tapia de El Pardo. Se articulan alrededor de los cursos de algunos afluentes del río Manzanares, principalmente los arroyos de Manina y Trofa, del que se nutren numerosas especies animales. Están integradas fundamentalmente por encinares y jarales.


Con respecto a las Zonas A2 (Reservas Naturales Educativas), éstas pueden agruparse en tres grandes áreas:

  • Las laderas de la Cuerda Larga hasta La Pedriza y su extensión oriental. La Cuerda Larga alberga los ecosistemas de alta montaña del Parque Regional. Es una de las principales alineaciones montañosas de la Sierra de Guadarrama, con una longitud aproximada de 16 km. En ella se concentran elevaciones de más de 2.200 m, entre las que destaca la cumbre de las Cabezas de Hierro, su pico más alto, con 2.383 m. En su cara sur, se extiende La Pedriza. Sus bajas temperaturas y sus frecuentes ventiscas condicionan las características de la vegetación, formada por matorral (piorno y enebro rastrero), en las laderas, y por pastizales de herbáceas como la festuca y el cervuno, en las cumbres y en los collados. El acentor, la collalba gris, el pardillo y el pechiazul son sus aves más comunes, mientras que la lagartija serrana y el topillo son sus principales pobladores entre los reptiles y los mamíferos, respectivamente.


  • Área oriental del término municipal de Las Rozas en contacto con el Monte de El Pardo. Este paraje, integrado principalmente por monte bajo, con especial abundancia de retamares, ha sido catalogado como Zona A2 en un intento de preservar las áreas colindantes con el Monte de El Pardo de la presión urbanística. La finca de El Águila, en la pedanía rocense de Las Matas, es uno de sus lugares más destacados.

Además de las Zonas A, el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares cuenta con 73 humedales, entre los que sobresale el embalse de Santillana. Se trata de un importante enclave para la invernada de anátidas, fochas y otras aves acuáticas.







Hecho por Altea Martín 1ºB Bachillerato